Nota de Vredondof: este articulo lo publico en Planifiocacion, Estrategia Tacticas, en funcion de su contenido y tambien porque hace una pregunta su autor que NO ES DIFICIL DE CONTESTAR :
Cada uno hara en funcion de su circunstancia y del PANORAMA que tiene ante si.
Es evidente que el empresario moderno hoy cuenta CON MAS FUENTES DE INFORMACION que de aquella , que en este momento se pueden contrastar.
Es evidente que para ello se tendra que ELABORAR un estudio tipo DAFO y o hacer BIEN, BIEN un plan de EMPRESA ( que es mas /menos lo mismo) .
De sus conclusiones saldra la decision a tomar, es evidente que con la "tempestad general" que tenemos , habra que tener especial cuidado, pero tambien tener en cuenta tantas frases magistrales como hay escritas al respecto...
una "de los cobardes no hay nada escrito" ,
Tambien
"En las grandes crisis, el corazón se rompe o se curte.” Honoré de Balzac – novelista francés
“En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.” Albert Einstein – científico alemán
“La crisis de hoy es el chiste de mañana.” Herbert George Wells – filósofo y novelista británico
“Las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra.”Eugenio Trias – filósifo y escritor español
“Toda crisis es un riesgo y una oportunidad.”
Anonimo
“Las crisis son oportunidades de cambio.”Anonimo
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En estas épocas de crisis, muchas empresas han tenido que bajar a las trincheras. Es decir, reducir activos, despedir personal, y recortar gastos. Algunas han perecido en el intento.
Otras han conseguido algo de oxígeno, y se preguntan: «¿Y ahora qué? Seguimos peor que en antes de la crisis, pero mejor que el año pasado.
Sin embargo, la batalla de Trafalgar, que tan brillantemente noveló Pérez-Galdós, nos da otra recomendación. En Octubre de 1805, la flota hispano-francesa, liderada por el almirante Villeneuve, salió del puerto a librar batalla contra Nelson con unas condiciones muy adversas.
Villeneuve no era un líder respetado por el resto de almirantes, la tripulación era mayoritariamente no profesional y los barcos estaban en pésimas condiciones.
El almirante Churruca sostenía que era mejor que los barcos ingleses soportasen solos el invierno en la mar, se debilitasen y más tarde se librase batalla. Pero Villeneuve, acusado anteriormente de cobarde, quiso demostrar su valentía en un ataque a la desesperada. El resultado ya lo conocemos.
Por tanto, ¿qué hacer si aun tienes poca caja y los mercados no acaban de despertar? ¿Hacemos caso a Seth Godin o a Churruca?
El General Eisenhower tiene un celebre cita donde dice “ Los planes son inútiles, pero la planificación es imprescindible”.
En este artículo resalto 7 ventajas de poner en practica una planificación adecuada y que puede que sirva a otros a la hora de vender esta idea a los demás.
1. Un plan es una herramienta de comunicación. Los clientes, proveedores, miembros del equipo, patrocinadores y partes interesadas pueden lograr una comprensión común de cuando se dispondrá de los resultados y de por qué hay que cumplir determinadas fechas de entrega.
2. El proceso de creación de un plan obliga a los individuos a pensar en lo que implica el proyecto y sus interdependencias.
3. Permite prever la utilización de recursos escasos, tanto en el proyecto como en toda la empresa.
4. Un plan sobre el que se ha reflexionado convenientemente es una de las defensas contra la exigencia de que se fijen plazos irreales.
5. Si hay un plan con el que se pueden comparar los progresos, se pueden identificar las divergencias y se pueden emprender acciones antes de que la situación sea crítica.
6. Al dividir un proyecto en tareas independientes, cada una tendrá un producto identificable y una fecha de entrega, de esta manera el director del proyecto podrá delegar de forma eficaz. Un plan bien estructurado permite mejorar las posibilidades de que los miembros del equipo consigan el resultado deseado en el tiempo previsto.
7. Es más fácil que los individuos se centren en tareas individuales claramente definidas que en todo un proyecto en el que sólo desempeñan una pequeña parte. Así pues, la correcta estructuración de un proyecto proporciona a los miembros del equipo metas satisfactorias.
Cuando uno esta en la vorágine del día a día , no se da cuenta de que va haciendo siempre lo URGENTE , pero no es que se tenga DEMASIADO TRABAJO , es que COMO MECANISMO DE AUTODEFENSA , siempre es "mas gratificante" centrarte en lo urgente ...
LO IMPORTANTE , es mas complicado , exije muchos esfuerzo , sobre todo de DECISIONES IMPORTANTE y repito , nuestro mecanismo de AUTODEFENSA nos hace ir dejando LO IMPORTANTE ... para otro día ... Cuando tenga tiempo ... y el tiempo nunca llega.
¿Alguna vez has trabajado mucho durante todo el día pero al final del día has tenido la sensación de no haber logrado nada?
Has escrito muchos correos, has contestado llamadas e incluso has podido tachar un montón de tareas pequeñas de tu lista de acciones. Pero las tareas grandes han quedado sin tocarlas. No has avanzado nada en las tareas importantes, las tareas que realmente te ayudan a conseguir tus objetivos a largo plazo.
Supongo que has definido bien tus tareas en la lista de acciones: no son proyectos y tampoco son demasiado grandes. Tu problema, simplemente, es que al momento de elegir la próxima tarea para hacer, no sabes qué elegir y muchas veces eliges algo fácil para hacer - ya harás esta tarea complicada más tarde…
La solución para este problema es una lista con tus Tareas Más Importantes o TMI. Esta lista no es para reemplazar la lista completa con todas tus acciones; solo sirve para ayudarte a elegir la próxima tarea.
Lo mejor es crear tu lista de TMI al principio del día, antes de abrir el e-mail. Elige de la lista de próximas acciones solo tres acciones y apunta estas tres tareas en un post-it. Esta es tu lista de Tareas Más Importantes.
Como todavía no has abierto tu correo, ¿porque no empiezas a trabajar en la primera TMI? De este modo ya has logrado algo importante, aunque el resto del día sea un desastre. Al finalizar esta tarea puedes procesar el correo y hacer tu trabajo de cada día. Mantén el post-it visible durante todo el día e intenta de completar todas tus TMI.
Si repites este proceso durante una semana, ya has finalizado 15 tareas importantes. ¿Cómo te sentarías?
El valor de la lista TMI no es el post-it, sino haber decidido lo que es importante antes de empezar el día.
Si llevas conmigo algo de tiempo seguramente me habrás oído decir esta frase más de una vez: «Planificar es un coñazo». Pero lo hago porque hace que mi trabajo sea infinitamente mejor. Avanzo con menos esfuerzo y consigo antes los resultados que me he propuesto. Pero lo cierto es no siempre ha sido así.
Durante años me puse a trabajar con la mentalidad de “a ver qué tal se me da el día”. Ahora prefiero encararlo con un mapa en la mano, con unos objetivos, con un camino que recorrer. La diferencia entre “echar horas en la oficina” y “conseguir resultados” pasa muchas veces por tener ese plan. Porque si no sabes a dónde vas, da igual el camino que tomes.
«¿Qué vas a conseguir hoy»
Planificar y organizar tus tareas diarias no sólo es distribuir y balancear con inteligencia tu trabajo a lo largo de las horas. Se trata de fijar una meta y unos objetivos para ese día y, también, prepararte mejor para los imprevistos que irremediablemente aparecerán a lo largo del día.
Tener un plan antes de empezar a trabajar es tan importante como calentar antes de salir a correr. Hace que todo lo que viene después salga mejor.
¿Por qué es tan importante?
Muchos arguyen que planificar no es tan importante. Que es una molestia innecesaria, que te vuelve robótico, que termina por llenar de monotonía el trabajo, etc. Déjame compartir contigo lo que con los años he descubierto y por qué defiendo con tanto ahínco esto de “planificar”.
Porque reaccionas mejor ante los imprevistos y marrones. Si surge un problema o un encargo inesperado, puedes volver sobre tu plan y decidir cómo actuar. Con ese “manual” reajustas las piezas del puzle con más facilidad. Si te pierdes en la montaña, es más fácil reorientarte si tienes mapa y brújula. Sin ellos, estás jodido.
Porque sirve para que tu jefe te ayude a priorizar. Si te encarga algo urgente “para ayer” y eso descompone tu planificación, puedes mostrarle tu plan (literalmente le enseñas la hoja) y le pides consejo para que te ayude a priorizar. «Mira todo lo que tenía previsto hacer hoy. ¿Qué crees que debo sacrificar?»
Porque haces en lugar de improvisar. Con un mapa del camino empiezas el día con una marcha más de velocidad y cada paso tiene una intención. Antes incluso de ponerte a teclear ya sabes por dónde y con qué empezar. Ganas en intensidad y agilidad de trabajo. Sin ese plan seguramente caerás en el “a ver con qué me pongo ahora”.
Porque haces en lugar de recordar. Tu plan de trabajo está escrito y bien definido en una hoja de papel o una lista en tu ordenador. No tienes que recordar qué es lo que tenías o te gustaría hacer. Esta ahí delante.
Porque te ayuda a administrar y dosificar tus fuerzas. Sabes lo que tienes que hacer, lo que requiere cada tarea y lo que cada una pide de ti. Unas son más importantes que otras, unas son más exigentes que otras. Distribuyes tu trabajo por tu día y/o tu semana buscando un prudente equilibrio. Para a) no sobrecargar ciertos días; y b) hacer determinadas tareas en los mejores momentos.
Porque tu trabajo cobra más sentido, tiene una intención y un punto de destino. Cuando consigues que TAREAS=RESULTADOS te animas, te motivas y te gusta tu trabajo. Sin un porqué ni un para qué sólo remas para navegar en círculos. Es como vivir sobre raíles. Bajo el aspecto de sencillas “tareas” están los resultados que buscas.
Porque aprovechas mejor el tiempo. Imagina que te cancelan una reunión o hay un retraso y te encuentras con 30 minutos de regalo. Si tienes un plan puedes echar mano de él y elegir con más facilidad, rapidez y acierto lo próximo que vas a hacer. Sin él, seguramente caerás en la improvisación o perderás el tiempo.
SIEMPRE puedes planificar
Cuando trato este punto en cursos y seminarios muchas personas me dicen que no pueden planificar porque su trabajo es “muy del día a día”. “Depende de lo que entre por el Email o lo que me encargue mi jefe”.
Siempre hay grandes tareas que pertenecen a proyectos, productos o servicios en los que trabajas a días o semanas vista. Esas puedes planificarlas y al menos hacer una al empezar cada día. // Ver artículo
Siempre hay tareas mecánicas y rutinarias que repites cada día o cada semana. Esas puedes planificarlas. // Ver artículo
Siempre hay tareas similares/relacionadas (por su temática o por dónde se hacen) que puedes hacer en un mismo bloque de tiempo. Esas puedes planificarlas.
Sin un plan diario, sin unos objetivos cada día, nos terminamos por convertir en una cadena de montaje que se limita a ir haciendo lo último en llegar; más preocupados por apagar los fuegos y tapar las goteras del día a día, que por pensar en buenas ideas, anticipar resultados y por conseguir avances de verdad.
Hoy quiero aprovechar el blog para compartir un cuento de Jorge Bucay: El centauro
Había una vez un centauro, que, como todos los centauros, era mitad hombre y mitad caballo.
Una tarde, mientras paseaba por el prado sintió hambre.
—¿Qué comeré? –pensó— ¿Una hamburguesa o un fardo de alfalfa, un fardo de alfalfa o una hamburguesa?
…Y como no pudo decidirse, se quedó sin comer.
—¿Dónde dormiré? –pensó— ¿En el establo o en un hotel, en un hotel o en el establo?
…Y como no pudo decidirse, se quedó sin dormir.
Claro, sin comer y sin dormir el centauro se enfermó.
—¿A quién llamar? –pensó— ¿A un médico o a un veterinario, a un veterinario o a un médico?
…Enfermo y sin poder decidir a quién llamar, el centauro se murió.
La gente del pueblo se acercó al cadáver y sintió pena.
—Hay que enterrarlo –dijeron— ¿Pero dónde? ¿En el cementerio del pueblo o a campo traviesa, a campo traviesa o en el cementerio del pueblo?
…Y como no pudieron decidirse, llamaron a la autora del libro que, ya que no podía decidir por ellos, revivió al centauro.
Vale, no nos vamos a poner tremendistas y no vamos a quedarnos sin comer por no tomar una decisión, pero me ha parecido una buena forma para reflexionar sobre la parálisis que provoca a veces la toma de decisiones.
¡Cuántas veces hemos visto acciones fundamentales para una compañía, que se han dejado de aplicar o se han aplicado demasiado tarde por una demora en la decisión! ¡Cuántos trenes hemos dejado pasar en nuestra vida por quedarnos bloqueados ante un dilema!
Jorge Valdano decía “el que duda, pierde” Si no decides, la vida (o alguien más) lo hará por ti, y no siempre te va a gustar el resultado. No debemos dejarnos llevar a remolque por el mundo que nos rodea, no debemos dejar que las circunstancias decidan por nosotros. Es muy complicado que todo salga siempre bien si lo “dejamos estar” por no tomar una decisión. A veces sale “cara” pero ¿cuántas más sale “cruz”?
Si quieres conseguir algo, si tienes un objetivo, cualquier aspiración (aunque sea quedarte tal y como estás) cuando llegues a una encrucijada, toma una decisión. Es la única manera de hacer que las cosas vayan por donde tú quieres.
Mucha gente piensa: ¿y si la decisión es errónea?
La peor decisión de todas es no tomar ninguna. Para evitar las consecuencias de una mala decisión están los seguimientos de los planes de acción, el análisis de esas consecuencias, los objetivos parciales… (por supuesto estoy contando con que la decisión ha sido meditada y no se ha tomado lanzando una moneda al aire). Con esas herramientas y algunas más, podemos comprobar la calidad de la decisión y tomar una u otra, ver cómo se desarrollan las cosas y hacer los ajustes que necesitemos según los resultados de la misma.
Pero es que, además, tenemos que tener claro que NINGUNA DECISIÓN ES CORRECTA AL 100%. Lo más que puedes hacer es verlo en términos porcentajes, de mayor o menor probabilidad, de mejor o peor, pero nunca será una decisión perfecta. Cuando elegimos siempre hay algo que se queda fuera.
Por otro lado, no te olvides de una cosa: “agua pasada no mueve molinos”. Si has tomado una decisión y has actuado en consecuencia, ya está hecho. Pensar continuamente si podías haber tomado otra, no sirve de nada.
Analiza, ajusta, aprende, pero no te mortifiques. Hay que decidir, a veces acertamos y a veces no, es una realidad. Tratemos de hacerlo de la mejor manera posible y usémoslo para avanzar.
La vida es una elección continua. Que no te pase como al centauro, decídete.